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Hugo Rivera-Scott: la paradoja de un lógico artista

“Yo de muy joven me decidí a estudiar Artes Visuales. Comencé el año 1961 en Valparaíso y ya  llevo muchos años en esto. No lo he hecho con continuidad o excesiva producción pues me he tenido que dedicar a otras cosas también. Además, yo nunca he vivido del arte… Yo vivo en el arte. No puedo pensar la vida si no la miro desde el arte. No sé si me siento orgulloso de ser artista, pero ya hay bastante hecho. Quizás no me siento orgulloso de que no he hecho todo lo que he querido. Todavía fluyen ideas que necesito trabajar.

En cuanto a mi personalidad, soy una persona afable, busco consenso, no me gusta discutir, trato de ir por la vida sin hacerme notar. He tratado de no dirigir nada, pese que me ha tocado eso.

En cuanto a mi obra, soy un artista que está en el sentido opuesto de un pintor expresionista. Siempre he pensado que no importa lo que uno haga, siempre se expresa. Por eso no hay necesidad de buscar la expresión como tal.

La obra no existe si no hay un observador, si no hay una interacción social con otro sujeto. Es el otro sujeto el que puede apreciar. Uno es un hombre que hace algo y ese algo queda, y lo que queda es con lo que  la gente se va a relacionar.

Cuando el artista está vivo quiere ser divo, pero a mí no me gusta eso. No me gusta hacerme el divo. Mi familia dice que puedo ser un rockstar, pero es la gracia del Instagram (risas).

He sido profesor un largo tiempo. Cuando comencé a hacer clases, aparecieron otros problemas que aclararon mi quehacer posterior. Es una reflexión no sobre la pintura, sino que sobre el dibujo que dan origen a  un trabajo que tampoco manifiesta, que hecho a mano, no manifiesta el sentido de la mano. Por lo tanto, tiene esa distancia. En ese momento pensábamos que la obra tenía que ser una construcción objetiva que traduce algo, pero se relaciona con un ejercicio del espectador, en la que la respuesta de quien la observa es encontrar su propia emocionalidad de ese objeto frente a ella.

Tengo el convencimiento de que la originalidad no existe. Uno siempre depende de otros. Podríamos decir que el artista es instrumento del momento en el que vive. Uno siempre hace cosas que tienen guiños a muchas otras cosas que ya existen.

Juan Luis Martínez, quien fue un gran amigo, quería diluir el concepto de autor, porque quería hacer un libro que no sea de él como persona sino que de todos.  Porque el lenguaje es una cosa universal, a uno no le pertenecen las palabras. No digo que estoy en la misma cuerda, porque él fue un gran personaje, pero estoy en esa postura, con la que coincidimos.

Marcel Duchamp hizo un trabajo en una oportunidad, que decía que se debe mirar a la obra con un ojo. Hace una referencia a una construcción perspectivista, desde la perspectiva albertiana -quien habla sobre eso en el renacimiento- que hace que la obra represente a un mundo espacial. Es una mirada al espacio en el que vivimos.

Yo pienso que eso es muy significativo porque uno mira el mundo a través del arte. A cualquiera le ha pasado que cuando va al cine, cuando termina la obra mira todo desde la película. Es lo que me sucede a mí. Es una cosa que para mí no necesita el cine, ni nada. Vivimos en una sociedad en la que la imagen es predominante. Vivimos con ese ojo.

Yo siempre me he esforzado por producir una obra que no tenga tanta referencia inmediata a lo enteramente manual o en el modo de hacer, sino que una obra que tenga una cierta distancia de mi quehacer mismo. He hecho pinturas que tienen el sentido de que son casi anónimos, pues no manifiestan la pincelada, ni el color, porque son pinturas que son un poco monocromáticas.

En cuanto a los museos, creo que son instituciones indispensables, que lamentablemente no tienen todo el soporte social y económico dentro de la sociedad que deberían tener. Exponer en un museo no es lo mismo que en una galería cualquiera. Para mí exponer en el Museo de la Solidaridad de Salvador Allende es muy importante. Primero, porque el período de Allende es un período de democracia que permite que se dé el golpe. Además, quiebra la sociedad y  la historia de Chile en dos. En mi caso quiebra mi vida radicalmente, por eso está ese 1973 en manifiesto que es muy radical. Por lo tanto, exponer en este museo no solo es un tema generacional, pues era el gobierno que nosotros queríamos, creíamos que iba a ser posible. Por lo tanto, es un museo en el que me siento muy cómodo, pues no solo soy esa generación que formó el museo, sino que convocó esta solidaridad internacional.

Por otro lado, el museo tiene ese concepto de solidaridad, que a mi juicio es una especie perdida. Me parece que es un tema fundamental para la humanidad. El camino hacia el hombre egoísta, es un camino que nos ha llevado a este momento crítico que tenemos en el país, en el que  las instituciones que tenían un prestigio, están cayendo a pedazos. Me parece muy importante esta palabra que es el concepto que creó al museo. Para mí la generosidad es propia del humano y es un signo permanente. Yo he sido profesor toda mi vida. Y para mí, un profesor debe ser solidario. Siempre he preferido que me digan docente, que artista pintor. Aunque si miras mi trabajo mi trabajo no es tanto de pintor como de dibujante.”

Hugo estará este martes y miércoles en el Museo de la Solidaridad de Salvador Allende: Museo Salvador Allende presenta seminario “Los Pasos Recobrados: las obras de Hugo Rivera-Scott y otros”

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